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miércoles, 15 de octubre de 2008

Xanas




Las Xanas son divinidades acuáticas que habitan en las fuentes, arroyos y lagunas. Su apariencia física es de gran belleza y sólo se muestran al amanecer, preferentemente en la noche de San Juan, peinando sus cabellos con peine de oro. Son poseedoras de grandes riquezas y espléndidos ajuares que tienden a secar sobre la hierba, y en ocasiones aparecen acompañadas de gallinas con pollos de oro.La creencia en estos seres acuáticos se extiende por toda Europa, siendo conocidos bajo diversos nombres y figuraciones: donas y mouras, en Galicia, encantadas y encantadoras en el suroccidente de Asturias, xanes en la zona central de Asturias, inxanas en el oriente asturiano y anjanas en Cantabria, lamias y lamiñak en el País Vasco, donas d'aigua en Cataluña e Islas Baleares; y ya fuera de España, las jans, portuguesas, las fairies irlandesas, las korrigans bretonas, las aguane italianas, las nereidas griegas, las fées francesas, las fenetten alemanas, las rusalki rusas, las nixies nórdicas, etc., que remiten a una antigua divinidad de origen indoeuropeo y a creencias hidrolátricas en torno a una diosa-madre acuática que ha dejado numeroros vestigios en la toponimia asturiana. Así, por ejemplo, El Pozu l'Encantu, en Bustantigo ( Allande ), La Sienda de la Encantada, en Xiyón ( Cangas del Narcea), Pena la Encantadora, en Irrondo ( Cangas del Narcea), Fonte Xania, en Bisecas ( Salas ), Fonte la Xana, en Quintanal ( Miranda ), la Cueva la Xana, en La Mata ( Grau), el conocido desfiladero de las Xanas, entre Quirós y Santo Adriano; Fonte la Xanuca, en Vidriera ( Llanera ); Peña Xanes, en Cuerries ( Piloña ); Fuente les Encantaes, en Tanes ( Caso ); Fuente de las Conxanas, en Felechosa ( Ayer ); o Cueva de la Injana, en Noriega ( Ribadedeva ).En algunos lugares de Asturias, principalmente en la zona occidental, se atribuye a las xanas o encantadas la formación de fanas o argayos, basándose en la creencia de que cuando finaliza el tiempo del encantamiento se produce un desprendimiento de terreno que arrastra a la encantada con todos sus tesoros hasta el cauce del río más próximo que, finalmente, habrá de conducirla al mar donde tendrá su última morada. Así, por ejemplo, la leyenda de formación de la Fana de Genestaza ( Tineo ), de la Campa l'Asquena o de Veiga la Piedra ( Cangas del Narcea).Las xanas son dueñas de fantásticos rebaños de ganado que sacan a pastar en la noche de San Juan y que desaparecen tras ellas por el ojo de la fuente al rayar el alba, custodian fabulosos tesoros que reservan como premio a quien sea capaz de romper su encantamento, pueden convertirse en formidables serpientes y son forjadoras de linajes de naturaleza divina, como el apellido asturiano de los Miranda, cuya leyenda fue recojida por Tirso de Avilés ( 1517-1599 ). En su obra Armas y linajes de Asturias y antigüedades del Principado, refiere cómo el fundador de la casa de Miranda casó con " una doncella encantada, en demasía hermosa, y en ciertos días del año se tornaba sierpe, en la cual tuvo un hijo y una hija, y al cabo de algún tiempo supo él cómo tornaba sierpe, y aguardóla y ella por entender que él la había visto en aquella figura, tomó los hijos debajo de los brazos y fuyó y pasando un río acaeció que se le cayó la hija, la cual casó con aquél do vienen los del linaje de Miranda". Esta leyenda asturiana entronca con la leyenda francesa del hada Melusina y el señor de Lusignan, compilada por Jean d'Arras en el Roman de Melusine, en la segunda mitad del siglo XIV, en el que Melusina imponía a su marido la condición de no ser vista durante el cual recuperaba su aspecto de serpiente. Pero un día su marido incumple la norma y Melusina se transforma en serpiente alada, mientras que su esposo se retira a un yermo. Según esta leyenda, diversas casas nobles de Francia estarían emparentadas con su linaje. La leyenda melusiniana tuvo amplia difusión en el norte de la península Ibérica a lo largo de la Edad Media, en la que linajes nobiliarios como el de los señores de Vizcaya- según relato del conde de Barcelós en el siglo XIV- se creyeron engendrados a partir de mujeres acuáticas. Y también durante siglos se creyó que la familia de los Mariños, oriunda de la isla de Lobería ( La Coruña ), fue engendrada por un marino gallego que pescó una sirena con la que tuvo descendientes que durante generaciones se revelaron como grandes marinos y buenos nadadores.Asimismo, varias joyas supuestamente procedentes de los tesoros custodiados por las xanas son hoy objeto de culto litúrgico en algunas iglesias asturianas, como los cálices de oro y plata de Santiago de Aguino ( Somiedo ), Santo Cristo de la Barca ( Tineo ), LA Virgen de la O en Vidural ( Navia ), Santa María de Bisecas ( Salas ), y Santa María de Villanueva 8 Teberga ), las campanas de las iglesias de Genestaza y Pontecastro ( Tineo ) o el manto que cubre las imágenes de Santa olaya en Bixega ( Miranda ), y de San Mateo en Monasterio de Hermo ( Cangas del Narcea ), de los que se dice que fueron cogidos por un lugareño aprovechando el momento en que la xana los sacaba a solear y que, viéndose perseguido por ésta y ya sin escapatoria posible, se salva en el último momento invocando al santo de la parroquia y ofreciéndole la posesión de la prenda robada.Hay un largo etcétera de relatos-tipo que han poblado desde hace siglos la imaginación y las creencias de nuestros antepasados y que aún hoy- lejos de ser el eco fosilizado de un pasado remoto y precristiano- se manifiestan como creencia viva y actualizada en múltiples variantes locales que se extienden por toda Asturias.

lunes, 13 de octubre de 2008

Ondinas





En la mitología germánico-escandinava, se llamaban ondinas a las ninfas acuáticas de espectacular belleza que habitaban en los lagos, ríos, estanques o fuentes. Tienen su correspondencia en a las Náyades de la mitología griega.
A partir del siglo siglo XVIII, las ondinas se convirtieron en sujetos literarios con el auge del cuento fantástico alemán que rápidamente se extendió por toda Europa.

Leyenda alsaciana
Ondina es la heroína de una leyenda alsaciana. A su nacimiento todas las hadas del vecindario se reunen en torno a su cuna y le proporcionan muchas cualidades. Su abuela, que también es hada, le proporciona una persistencia excepcional. Un día, Ondina es raptada por un joven noble que consigue enamorarla hasta tal punto que rehusa ir a ver a su madre enferma. Como castigo, su abuela la condena a amar por siempre al joven noble. Este, cansado de ella, finje creer que esta le ha engañado con otro. Le dice que no la creerá hasta que no le traiga un jarrón enorme lleno de agua del río Niddeck. Tras tres días de marcha llevando ese enorme peso, Ondina cae exhausta al agua mientras rellena el jarrón. Su abuela, el hada, va a rescatarla y para evitarle continuar sufriendo a causa del noble, la transforma en una ninfa protectora de las aguas del río Niddeck. Desde entonces, en los días de tormenta, se ve su reflejo en el agua de las cascada del río...

El sueño de la Ondina.
El término tambien ha sido usado como nombre propio para ese espíritu acuático: La Ondina.
La Ondina era una ninfa acuática de la mitología germánica. Era de belleza asombrosa y, al igual que todas las ninfas, inmortal. Una de las únicas amenazas para su felicidad sin límites es enamorarse de un mortal y quedarse embarazada de él. Si eso sucediera, la ninfa perdería su don de vida eterna.
Como no puede ser de otra manera en los mitos, lo peor sucedió.
Ondina se enamoró de un brillante caballero llamado Sir Lawrence y pronto se casaron. Cuando se dieron los votos, Lawrence dijo: "Hasta el último aliento que salga de mi boca será ofrenda de mi amor y fidelidad a tí". Se fueron a vivir a un fabuloso castillo. Al año de estar casados felizmente, Ondina dió a luz al hijo de Sir Lawrence... A partir de aquel momento, la ninfa empezó a envejecer. Poco a poco su belleza espléndida fue desapareciendo, y el interés de Sir Lawrence por ella...tambien.
Una tarde, Ondina estaba paseando cerca de los establos y oyó los familiares ronquidos de Sir Lawrence. Al entrar, vió a su marido dormido en los brazos de otra mujer, joven y hermosa. Y entonces le señaló furiosa y el hombre, al ser golpeado por la punta del dedo de ella, lo sintió como una terrible patada. La ninfa, convertida en furia, le maldijo con las siguientes palabras: "TÚ ME PROMETISTE QUE HASTA EL ÚLTIMO ALIENTO QUE SALIERA DE TU BOCA SERÍA PARA MÍ Y YO ACEPTÉ TU VOTO. ENTOCES QUE ASÍ SEA. TODO EL TIEMPO QUE PERMANEZCAS DESPIERTO TU ALIENTO TE PERTENECERÁ, PERO SI ALGUNA VEZ TE DUERMES...TU ALIENTO ME PERTENECERÁ Y TÚ MORIRÁS!"
El caballero hizo de todo para mantenerse despierto, la idea de morir le quitaba el sueño, y así aguantó muchos días, cada vez más torpe y cansado. Al final, decidió acostarse con su amante una última vez, y a ella sí le prometió que hasta él último aliento que la vida le dejara sería para ella. Y cumplió su palabra.
El sueño de la Ondina, su maldición, es la muerte de los que traicionan sus promesas de amor.

Las ondinas poseen la misión de trabajar sobre las masas de agua dulce, de manera tal que habitan en lagos, cataratas, ríos y cascadas.
No tienen cola de pez, son muy bellas y llevan vestidos de gasas. No pueden vivir alejadas de su elemento, solo pueden salir del agua y permanecer con vida si llevan a cabo ciertos rituales.Algunas de ellas, las ondinas de los vapores, pueden poseer un cuerpo muy sutil y un par de alas gracias a las cuales pueden elevarse a través del aire.
Las leyendas atribuyen a las ondinas el don de poder predecir el futuro de los demás, pero nunca el de sí mismas. Pueden penetrar en las mentes de quienes se acercan pudiéndolos hechizar sobre un lapso de tiempo.
La función de las ondinas es la de limpiar la contaminación del medio en el que habitan.

Nixes





En el folclore nórdico, son los espíritus del agua que tratan de atraer a la gente en el agua. Los machos pueden asumir muchas formas diferentes, incluida la de un humano, peces y serpientes. Las hembras son hermosas mujeres con la cola de un pez. Cuando se encuentran en formas humanas que pueden ser reconocidos por el húmedo dobladillo de su ropa. El Nixes son considerados como malignos en algunos sectores, sino como inofensivo y amable en otros.
Mi pequeña historia:
Cuentan en Escocia que un grupo de jóvenes corría por el bosque camino de un pueblo cercano donde se celebraba un baile. Para llegar, tenían que cruzar un riachuelo que estaba a menos de un kilómetro del pueblo, pero era muy pequeño y se podía llegar al otro lado pisando las piedras. Esa noche, cuando llegaron a la orilla del río , descubrieron que que había subido mucho el nivel del agua y que estab muy agitado, por lo que no se atrevieron a cruzar por las piedras , buscaron un tronco fuerte en el que apoyarse y comenzaron a cruzar. Una jóven se presentó en ese momento ante ellos . Su piel era blanca, casi translúcida, su cabello rubio, y era muy hermosa. Ellos se fijaron en ella, pero no quisieron parar estando justo encima de árbol. De pronto, cuando habían llegado a la otra orilla, antes de bajarse del árbol, la mujer gritó: <<¡Cruzad!>>. Al instante el árbol se partió en dos mitades y los jóvenes cayeron al agua, mientras eran atraídos inexorablemente por un extraño poder hacia el fondo del río.

domingo, 12 de octubre de 2008

Náyades





Estas ninfas viven en las fuentes, estanques, lagos y ríos y son las protectoras de estos lugares. Son más hermosas que las Nereydas, aunque de menor estatura; les atraen especialmente los humanos, por lo que usualmente se encuentran espiándolos.Poseen poderes sanativos y tienen un talento especial para el canto.No obstante que su descendencia suele derivarse de los Silenos y los Sátiros, ya que es común verlas entre ellos, también se unen a los antedichos humanos. En la mitología griega, las náyades eran las ninfas de los cuerpos de agua dulce —fuentes, pozos, manantiales, arroyos y riachuelos—, encarnando la divinidad del curso de agua que habitan, de la misma forma que los oceánidas eran las personificaciones divinas de los ríos y algunos espíritus muy antiguos habitaban las aguas estancadas de los pantanos, estanques y lagunas, como en la Lerna premicénica de la Argólida.Aunque las náyades estaban asociadas con el agua dulce, las oceánides con el agua salada y las nereidas específicamente con el mar Mediterráneo, había cierto solapamiento debido a que los griegos pensaban en las aguas del mundo como en un sistema único, que se filtraba desde el mar a profundos espacios cavernosos en el seno de la tierra, desde donde subía ya dulce en filtraciones y manantiales. Aretusa, la ninfa de un manantial, podía abrirse paso a través de las corrientes subterráneas del Peloponeso para salir a la superficie en la isla de Sicilia.En su calidad de ninfas, las náyades son seres femeninos, dotados de gran longevidad pero mortales. La esencia de una náyade estaba vinculada a su masa de agua, de forma que si ésta se secaba, ella moría. Aunque Walter Burkert señala que «cuando en La Ilíada (xx.4-9) Zeus llama a los dioses a asamblea en el Monte Olimpo, no son sólo los famosos olímpicos quienes acuden, sino también todas las ninfas y todos los ríos; sólo Océano queda en su puesto» (Burkert 1985), los oyentes griegos reconocían esta imposibilidad como una hipérbole del poeta, que proclamaba el poder universal de Zeus sobre el mundo natural antiguos: «la adoración de estas deidades», confirma Burkert, «está limitada sólo por el hecho de que están inseparablemente identificadas con una localidad específica».Su genealogía cambia según el mitógrafo y la leyenda consultada: Homero las llama «hijas de Zeus», pero en otras partes se afirman que eran hijas de Océano. Es más común considerarlas hijas del dios-río en el que habitan. Su genealogía, en cualquier caso, es variada. La ninfa acuática asociada con una fuente particular fue conocida por toda Europa, en lugares sin relación directa con Grecia, sobreviviendo en los pozos celtas del noroeste de Europa que más tarde fueron rededicados a los santos, y en la Melusina medieval.Todas las fuentes y manantiales célebres tienen su náyade o su grupo de náyades, normalmente consideradas hermanas, y su leyenda propia. Eran a menudo el objeto de cultos locales arcaicos, adoradas como esenciales para la fertilidad y la vida humana. Los jóvenes que alcanzaban la mayoría de edad dedicaban sus mechones infantiles a la náyade del manantial local. Con frecuencia se atribuía a las náyades virtudes curativas: los enfermos bebían el agua al que estaban asociadas o bien, más raramente, se bañaban en ellas. Era éste el caso de Lerna, donde también se ahogaba ritualmente a animales. Los oráculos podían localizarse junto a antiguas fuentes.Las náyades también podían ser peligrosas. En ocasiones, bañarse en sus aguas se consideraba un sacrilegio y las náyades tomaban represalias contra el ofensor. Verlas también podía ser motivo de castigo, lo que normalmente acarreaba como castigo la locura del infortunado testigo. Hilas, un tripulante del Argo, fue raptado por náyades fascinadas por su belleza. Las náyades eran también conocidas por sus celos. Teócrito contaba la historia de los celos de una náyade en la que un pastor, Dafnis, era el amante de Nomia, a quien fue infiel en varias ocasiones hasta que ésta en venganza le cegó para siempre.En el origen de muchas genealogías, como las de Icario, Erictonio o Tiestes, aparece una náyade. Cuando se creía que un rey mítico había desposado una náyade y fundado una ciudad, Robert Graves ofrece una lectura sociopolítica: los recién llegados helenos justificaban su presencia tomando como esposa a la náyade de la fuente, como en la historia anterior al mito de Aristeo en la que Hipseo, un rey de los lapitas, se casó con la ninfa Clidanope, con quien tuvo a Cirene. Entre los Inmortales se da el paralelo de los amoríos y violaciones de Zeus, que según Graves registran la suplantación de antiguos cultos locales por otros olímpicos (Graves 1955). Aristeo tuvo una experiencia más allá de lo común con las náyades: cuando sus abejas murieron en Tesalia, fue a consultarlas. Su tía Aretusa le invitó a pasar bajo la superficie del agua, donde fue lavado en un manantial perpetuo y recibió consejo. Un mortal pero relacionado se había ahogado, siendo enviado como mensajero de esta forma para lograr consejo y favores de las náyades para su pueblo.



Tipos de náyades
Creneas o crénides (fuentes)
Heleades (pantanos)
Limnades o limnátides (lagos)
Pegeas (manantiales)
Potámides (ríos)
Mi pequeña historia:
Hace muchos años vivió en Grecia un hombre aventurero al que le gustaba viajar. Cruzo el mar Egeo y atravesó numerosas islas griegas. Partió de Atenas, pasó las islas Cícladas, llegó a Creta, subió por Rodas, se detuvo en Sanos y esto cuentan que le sucedio cuando llegó a Quios. Cuando Hylas atracó en Quíos, se alejó del resto de sus compañeros en busca de agua potable. Pronto encotró un manantial de agua fresca, donde unas jóvenes jugueteaban. Hylas no era feo , y los años del viaje lo habían convertido en un hombre fuerte. Cuando las jóvenes lo vieron una de ellas se quedó mirandole fijamente con sus hermosísimos ojos verdes. Su mirada era tan intensa que Hylas no podía deviar sus ojos de ella. Los ojos ejercían una extraña atracción sobre él y, ya sin voluntad, se acercó al manantial y se metió en el agua. De pronto, unos brazos aprisionando su cuerpo y unas manos suaves y fías le impedian moverse. No podía hablar, no pudo pedir ayuda. Lo último que supieron de él sus compañeros es que había sido arrastrado hasta las profundidades del manantial y no consiguieron sacarlo.

sábado, 11 de octubre de 2008

Lamias




Lamia (en griego, Λάμια) es un personaje femenino de la mitología y el folclore grecolatinos, caracterizado como asustaniños y seductora terrible. En este último aspecto, constituye un antecedente de la vampiresa moderna. Se la concibe como un personaje individual, pero también como el nombre genérico de un tipo de monstruos (las lamias). A menudo se la asocia con figuras similares de la cultura griega (Empusa) o hebrea (Lilith). En el folclore neohelénico, vasco y búlgaro encontramos tradiciones sobre lamias, herederas de la tradición clásica.

Folclore grecolatino
Según el historiador griego Duris de Samos, Lamia era una reina de Libia a la que Zeus amó, hija de Poseidón o Belo y Libia (escolio a las Avispas de Aristófanes, verso 1035 y escolio a la Paz del mismo autor, v. 758). Hera, celosa, la transformó en un monstruo y mató a sus hijos (o, en otras versiones, mató a sus hijos y fue la pena lo que la transformó en monstruo). Lamia fue condenada a no poder cerrar sus ojos, de modo que estuviera siempre obsesionada con la imagen de sus hijos muertos. Zeus le otorgó el don de poder extraerse los ojos para así descansar, y volver a ponérselos luego. Lamia sentía envidia de las otras madres y devoraba a sus hijos. Tenía el cuerpo de una serpiente y los pechos y la cabeza de una mujer. Aunque era femenina, el comediógrafo Aristófanes asegura que el demagogo Cleón tenía "los cojones de una lamia" (Avispas v. 1035, Paz v. 758), queriendo decir, probablemente, que no los tenía en absoluto (y que, en caso de tenerlos, estarían tan sucios como los de una lamia, siendo el monstruo famoso por el hedor que desprendía).
La etimología del nombre no se ha establecido con certeza. Probablemente se relaciona con el adjetivo lamyrós, "glotón", y el sustantivo laimós, "gaznate, gañote". Algunos creen que pertenece a la misma familia el latín lemur, que designa a unos espectros (los lémures) tipológicamente similares a las lamias.
En la Antigüedad, las madres griegas y romanas solían amenazar a sus hijos traviesos con este personaje. El poeta romántico inglés John Keats dedicó al personaje un poema narrativo largo, que da nombre al libro Lamia y otros poemas. Se inspiró en La novia de Corinto, una historia que aparece en la Anatomía de la melancolía de Robert Burton, quien a su vez la tomó de la Vida de Apolonio de Tiana de Filóstrato (4. 25). Según cuenta Filóstrato, Menipo, un joven aprendiz de filósofo, se dejó seducir por una misteriosa mujer extranjera que lo abordó cuando caminaba por las afueras de Corinto. La mujer insistió en que se casaran, y a la boda acudió el sabio Apolonio, quien tras observar detenidamente a Menipo declaró "tú, al que las mujeres persiguen, abrazas a una serpiente, y ella a ti". La novia, en efecto, era una lamia o Empusa, y aunque al principio negaba su condición, acabó confesando que había seducido a Menipo para devorarle y beber su sangre, pues la de los mozos como él es pura y rebosa vigor.
Según opinión bastante extendida, la Lamia mitológica sirvió de modelo para las lamias (lamiae en latín), pequeños monstruos africanos, humanos de la cintura para arriba, que atraían a los viajeros con su agradable siseo y enseñando sus senos, para después matarlos y devorar sus cuerpos. La noticia más antigua de estos seres se encuentra en el discurso quinto del orador Dión Crisóstomo, quien se refiere a ellos como "fieras líbicas", no lamias. Posteriormente, las lamias aparecen a menudo en los bestiarios como ejemplo de monstruo despiadado y salvaje. En la catedral de Pesaro (Italia) se conserva un mosaico del siglo VI en el que dos lamias aparecen representadas como pájaros con cabeza humana .

Mitología vasca
En la mitología vasca, las lamias son genios mitológicos a menudo descritos con pies de ave, cola de pescado o garras de algún tipo de ave. Casi siempre femeninos, de una extraordinaria belleza, moran en los ríos y las fuentes, donde acostumbran a peinar sus largas cabelleras con codiciados peines de oro. Suelen ser amables y la única forma de enfurecerlas es robarles sus peines. Se cuenta también que han ayudado a los hombres en la construcción de dólmenes, cromlech y puentes.
A veces se enamoran de los mortales, pero no pueden casarse con ellos, pues no pueden pisar tierra consagrada. En ocasiones tienen hijos con ellos. En otras leyendas son mitad humanos y mitad peces. Otras dicen que no son más que la diosa Mari.
Cuenta una leyenda que una vez una mujer le robó el peine de oro a una lamia y ésta, enfurecida, trató de maldecirla, pero no lo logró, puesto que sonó la campana de la iglesia y eso la salvó.

Folclore búlgaro
En los cuentos e historias populares búlgaras, la lamia es una misteriosa criatura con varias cabezas, que puede hacer crecer una y otra vez si se le cortan (como la Hidra de Lerna). Se alimenta de la sangre de la gente o, más frecuentemente, matando mujeres jóvenes. Este monstruo atormenta a menudo los pueblos y puede ser encontrado en cuevas o en el subsuelo. En algunas historias tiene alas, en otras su respiración es de fuego. La lamia no tiene género, pero suele ser considerada femenina.




Mi Pequeña historia:


En el País Vaco son muchas son muchas las historias que narran los amores de un joven del lugar con una lamia , mujeres tan bellas como peligrosas, capaces d devorar a un hombre o un niño y que ocultan un gran defecto: sus patas son de cabra o de oca. Cuenta la leyenda que un joven pastor de Garagartza se enamoró perdidamente de una muchacha que vió una mañana junto a la fuente. Estuvieron hablando varios días y, cuando se sintió seguro de sus sentimientos por la joven, le pidió que se casara con él. La joven aceptó encantada y el pastor fue hablar con el cura para fijar la fecha de boda. El pastor entusiasmado le contó al cura como había conocido a la chica , y el cura sintió dudas sobre su procedencia, así que le aconseó que antes de fijar la fecha, se fijara en los pies de la joven y se asegurara de que no se tratara de una lamia.





Al pastor pastor le molesto la desconfianza y no obedeció al cura. A la mañana siguiente el pastor volvió a ver a su prometida, y entonces recordó lo que le dijo el cura, así que no pudo evitar mirar sus pies y observó que tenía patas de cabra. Lorando rompió su compromiso y se encerró en su casa. Nunca más nadie le vió salir de su hogar. Cuentan que murió de pena porque no podía soportar vivir sin ella.












miércoles, 24 de septiembre de 2008

Sirenas



El elemento agua caracterizado por el amor y las curaciones, representando la estación otoñal y el atardecer, esta habitado por Ninfas, Sirenas, Nereidas y Ondinas, que se presentan como criaturas mitológicas en todos los ambientes líquidos tales como mares, ríos, arroyos de agua dulce, cataratas y hasta las nubes. Su apariencia es variable de acuerdo a su hábitat.
Las Nereidas son quienes gobiernan los mares.
Las Ondinas, que los griegos llamaban Náyades, se encuentran en los lagos, y tienen un predominio de la coloración azul y una energía receptiva.

Las Sirenas son mujeres-pez de gran belleza y con una preciosa voz.
Cuenta la leyenda que en el pasado eran seres humanos, pero fueron convertidas en pez por poderes desconocidos.
La parte superior de su cuerpo es una hermosa mujer de piel como de s
eda y tono bronceado y de cabellos verdosos o azulados similar a las algas. Su parte inferior es la de un pez con cola y escamas verdes-plateadas.

Sus formas son parecida a la de los seres humanos, con mismo el peso y altura. Aunque las sirenas suelen vivir unos 150 años.
Su alimentación se basa en algas, plancton y peces pequeños. Para respirar bajo el mar usan las escamas de su parte de pez, que les permiten estar varios días bajo el agua sin necesidad de salir a la superficie.
Los machos son conocidos como Tritones. La sociedad de estos seres es fuertemente patriarcal. Sus poblados están instalados en acantilados y arrecifes. Están construidos con corales y conchas marinas. Les gusta habitar en paz y armonía con su entorno.
Las sirenas son muy coquetas y les encanta adornarse el pelo con corales y conchas. Suelen salir a la superficie y tumbarse sobre rocas a entonar sus cantos.
El canto de la sirena es muy dulce y melodioso. Muchos marineros han encontrado la muerte al escuchar este canto tan sugerente.