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jueves, 6 de noviembre de 2008

Elfos










Los elfos son criaturas de la mitología nórdica y germánica que originalmente fueron considerados una raza menor de dioses de la fertilidad y representados como hombres jóvenes y mujeres de gran belleza que viven en bosques, cuevas o fuentes. Se les consideraba como seres de larga vida o inmortales y con poderes mágicos.


Etimología
La palabra elfo proviene del
proto-germánico *albo-z, *albi-z, y del nórdico antiguo álfr, el alto alemán medio elbe.
La etimología primordial puede ser la raíz
proto-indoeuropea *albh- que significa "blanco", del cual también proviene el latín albus "blanco".


Los términos correspondientes en las lenguas germánicas son:
Germánico nórdico
Nórdico antiguo: álfr, plural álfar.
Islandés: álfar, álfafólk y huldufólk (gente escondida).
Danés: Elver, elverfolk o alfer
Noruego: alv, alven, alver, alvene / alvefolket
Sueco: alfer, alver o älvor
Germánico occidental continental
Neerlandés: elf, elfen, elven, alven (neerlandés medio alf)
Alemán: del inglés: Elf (m), Elfe (f), Elfen "hadas".[3] Elb (m, plural Elbe o Elben) es un término reconstruido, mientras que Elbe (f) está atestiguado en el alto alemán medio. Alb, Alp (m), plural Alpe tiene el significado de "íncubo" (antiguo alto alemán alp, plural *alpî o *elpî).
Gótico *albs, plural *albeis

Elfos en la mitología nórdica
El dios Frey, señor de los elfos de la luz.

El héroe Völundr el Herrero, el 'señor/sabio de los elfos' (vísi álfar), a veces relacionados con los enanos, apodados 'elfos oscuros' (dökkálfar).
Las descripciones más tempranas preservadas de los elfos provienen de la
mitología nórdica. En nórdico antiguo eran llamados álfar (singular, caso nominativo: álfr), y a pesar de que no existen descripciones más antiguas o contemporáneas, la aparición de seres etimológicamente relacionados a los álfar en varios folklores posteriores, sugiere fuertemente que la creencia en elfos era común entre todos los pueblos germánicos, y que no sólo se limitaba a los antiguos escandinavos.
A pesar de que el concepto en sí mismo nunca está definido claramente en las fuentes existentes, los elfos parecen haber sido concebidos como seres humanoides poderosos y hermosos. Nunca se han registrado mitos sobre los elfos. Varios hombres famosos parecen haber sido elevados al rango de elfos luego de su muerte, como el rey
Olaf Geirstad-Elf. El héroe herrero Völundr (o Völund) es identificado como 'señor, líder, o sabio de los elfos' (vísi álfa, de víss, "certero, sabio") en el poema Völundarkvida. Un segundo título de Völundr es más oscuro: álfa ljóði, donde la raíz apunta a la expresión poética ljóðr o lýðr, "un pueblo, gente, hombres".,[4] [5] Este titulo se ha interpretado como "líder de los álfar", pero más probablemente como "uno del pueblo de los álfar", indicando que Völundr es uno de ellos y no simplemente un humano.[6] En la Saga de Thidrek una reina humana se sorprende al descubrir que el amante que la embarazó es un elfo y no un hombre. En la Hrólfs saga kraka un rey llamado Helgi viola y embaraza a una elfo mujer vestida de seda.
Consecuentemente, la cruza entre elfos y humanos es posible en la antigua creencia nórdica. La reina humana que tuvo un amante elfo dio a luz al héroe
Högni, y la elfo mujer que fue violada por Helgi dio a luz a Skuld, quien se casó con Hjörvard, el asesino de Hrólfr Kraki. La Hrólfs saga kraka agrega que ya que Skuld era medio-elfo, era muy habilidosa en la hechicería (seid), y a tal punto que era casi invencible en la batalla. Cuando sus guerreros caían, ella los levantaba nuevamente para que continuaran luchando. La única manera de derrotarla era capturarla antes de que pudiera convocar a sus ejércitos, que incluían guerreros élficos.[7]
Hay también declaraciones en la Heimskringla y en la Þorsteins saga Víkingssonar de una línea de reyes locales que gobernaron Álfheim, que se correspondía con la provincia moderna sueca de Bohuslän y la provincia noruega de Østfold, y ya que tenían sangre élfica, se decía que eran más hermosos que la mayoría de los hombre.
La tierra gobernada por el rey Alf era llamada Alfheim, y toda su prole está relacionada a los elfos. Eran más hermosos que cualquier otra persona...
El último rey es llamado
Gandalf.
Además de estos aspectos humanos, se los describe como seres semi-divinos asociados a la fertilidad y el
culto a los ancestros. De esta forma, la noción de elfo se asemeja a la creencia animista en espíritus de la naturaleza y de los muertos, común a casi todas las religiones humanas; lo que también se corresponde con la antigua creencia nórdica en dísir, fylgjur y vörðar (espíritus seguidores y protectores). Como los espíritus, los elfos no estaban atados a limitaciones físicas y podían atravesar paredes y puertas, tal como sucede en Norna-Gests þáttr.
El historiador islandés
Snorri Sturluson se refiere a los enanos (dvergar) como "elfos oscuros" (dökkálfar) o "elfos negros" (svartálfar); pero es incierto si esto refleja la creencia escandinava en su conjunto.[10] Se refiere a otros elfos como "elfos de la luz" (ljósálfar), lo cual se ha asociado a la conexión de los elfos con Frey, el dios del sol (de acuerdo a Grímnismál, Edda poética). Snorri describe las diferencias de los elfos de esta manera:
"Allí [en el cielo] hay un lugar que es llamado Hogar de los elfos (Álfheimr). Las personas que viven allí son llamadas elfos de la luz (Ljósálfar). Pero los elfos oscuros (Dökkálfar) viven bajo la tierra, y no se asemejan en apariencia a ellos - y tampoco se asemejan en la realidad. Los elfos de la luz son más brillantes que la apariencia del sol, pero los elfos oscuros son más negros que la oscuridad en sí." (Snorri,
Gylfaginning 17, Edda prosaica)
"Sá er einn staðr þar, er kallaðr er Álfheimr. Þar byggvir fólk þat, er Ljósálfar heita, en Dökkálfar búa niðri í jörðu, ok eru þeir ólíkir þeim sýnum ok miklu ólíkari reyndum. Ljósálfar eru fegri en sól sýnum, en Dökkálfar eru svartari en bik."
Mayor evidencia de la presencia de elfos en la mitología nórdica proviene de la
poesía escáldica, la Edda poética y de las sagas legendarias. En ellas, los elfos están relacionados con los Æsir, particularmente por la frase común "Æsir y los elfos", que presumiblemente signifique "todos los dioses".[12] Algunos eruditos han comparado a los elfos con los Vanir.[13] Pero en Alvíssmál ("Dichos de Alvíss"), se considera a los elfos como seres distintos de los Vanir y los Æsir, como se revela por una serie de nombres comparativos en los cuales se da las propias versiones de varias palabras para los Æsir, los Vanir, y los elfos como reflejo de sus preferencias raciales individuales. Es posible que estas palabras marquen una diferencia de estatus entre los mayores dioses de la fertilidad, los Vanir, y los menores, los elfos. La Grímnismál cuenta que el Van Frey era el señor de Álfheim ("mundo de los elfos"), y hogar de los elfos de la luz. La Lokasenna cuenta como un gran grupo de Æsir y elfos se habían reunido en la corte de Ægir para un banquete. Había presente varios sirvientes de los dioses, como Byggvir y Beyla, que pertenecían a Frey, señor de los elfos, que eran probablemente elfos en sí, ya que no eran contados entre los dioses. Se mencionan también otros dos sirvientes, Fimafeng (asesinado por Loki) y Eldir.
Un poema de cerca de
1020, el Austrfaravísur ('Versos de viajes al este') de Sigvat Thordarson, menciona que, como cristiano, se le negó la entrada a una residencia pagana, en Suecia, porque se estaba llevando a cabo un álfablót ("sacrificio a los elfos"). Sin embargo, no se tiene más información confiable sobre a lo que un álfablót implica,[14] pero como otros blóts, es probable que incluyera ofrenda de alimentos.
Además, en la
Saga de Kormák se evidencia la creencia de que sacrificar para los elfos podía curar graves heridas de combate:
Þorvarð se curó lentamente; y cuando se pudo parar fue a ver a Þorðís, y le preguntó qué podría ayudarle a curarse mejor.
"Hay una colina", le respondió, "no lejos de aquí, donde los elfos tienen su refugio. Hazte con el toro que mató Kormák, y enrojece la colina con su sangre, y haz un festín con su carne para los elfos. Así serás curado."
[15]

Elfos germanos
Los elfos germanos originales (sajón antiguo alf; alto alemán medio: alb, alp; plural elbe, elber; antiguo alto alemán alb, del siglo XIII
[16] ) se cree que eran ligeras criaturas que vivían en el cielo durante la era del paganismo germánico, y puede que haya incluido elfos oscuros o enanos subterráneos (ya que se entendía que eran similares a los álfr de la antigua mitología nórdica). En el folclore post-cristiano comenzaron a ser descritos como pícaros maliciosos que podían provocar enfermedades en el ganado y la gente, y además provocar malos sueños. La palabra alemana para pesadilla, Albtraum, significa "sueño de elfo". La forma arcaica Albdruck significa "agobio elfo"; se creía que las pesadillas eran provocadas por un elfo sentado en el pecho de una persona durmiendo. Este aspecto de las creencias germanas en los elfos se corresponde de manera similar con las creencias escandinavas en mara. También guarda cierta similitud con las leyendas sobre los íncubos y súcubos.
En el folclore de
Dinamarca y Suecia aparecen muy ocasionalmente reyes elfos, pero hay una predominancia de mujeres elfas. En la épica germana media de Nibelungenlied, un enano llamado Alberich juega un importante papel. Alberich cuyo nombre es literalmente "elfo soberano" contribuye aún más en la confusión entre elfos y enanos que viene ya desde la Edda prosaica. A través del francés Alberon, la palabra entró al idioma inglés como Oberón – rey de los elfos y las hadas en la obra de Shakespeare, El sueño de una noche de verano.
La
leyenda de Der Erlkönig parece haberse originado en una época más reciente en Dinamarca y Goethe basó su poema en "Erlkönigs Tochter" ("La hija de Erlkönig"), una obra danesa traducida al alemán por Johann Gottfried Herder.
La naturaleza de Erlkönig ha sido tema de varios debates. El nombre traducido literalmente del alemán sería "rey
Alder" más que su habitual traducción del inglés de, "rey elfo" (que sería en alemán Elfenkönig). Se ha sugerido en ocasiones que Erlkönig es un error de traducción de la fuente original danesa ellerkonge o elverkonge, que en este caso si significa "rey elfo".
De acuerdo al folclore germano y danés, el Erlkönig aparece como un presagio de muerte, de manera similar a
banshee en la mitología irlandesa. A diferencia de banshee, el Erlkönig se le aparece solamente a un persona a punto de morir. Su forma y expresión dice a la persona que tipo de muerte tendrá: una expresión de sufrimiento indica una muerte dolorosa, una pacífica es señal de muerte tranquila e indolora. Este aspecto de la leyenda fue inmortalizado por Goethe en su poema Der Erlkönig, que más tarde sería musicalizado por Franz Schubert.
En la primera historia del cuento de hadas de los hermanos Grimm, Die Wichtelmänner, los protagonistas que dan título al cuento son dos pequeños seres que ayudan a un zapatero en su trabajo. Cuando recompensa su trabajo con pequeñas ropas, están tan encantados, que se alejan corriendo y nunca los vuelve a ver. Aunque los Wichtelmänner son similares a seres como los
kobolds, enanos y brownies, los protagonistas del relato han sido traducidos en ocasiones como elfos.
Variaciones de los elfos germanos en el folclore incluye a la
gente de los árboles[18] y las damas blancas. Jacob Grimm no los asocia directamente con los elfos, pero otros investigadores ven una posible conexión a los brillantes elfos de luz de los antiguos nórdicos.[19]

Los elfos de la fantasía literaria


En novelas de fantasía y folclore, los elfos son frecuentemente descritos como gente pequeña con orejas puntiagudas y personalidades traviesaS. Además, en la visión más moderna son imperceptibles, y viven en los bosques y otros lugares naturales; así, se los mezcla con duendes y otros seres faéricos tradicionales,
En su versión literaria moderna, son longevos (pueden vivir milenios) y tienen poderes
mágicos, que usan para proteger la naturaleza. Se cuenta que la raza élfica ha precedido a la Humanidad (Tolkien) en un gran número de milenios. Viven en sociedades análogas a las humanas, con reyes a quienes están sometidos. Aman el juego, la danza y el canto. A menudo pasan la noche entera en rondas infatigables que sólo interrumpe el canto del gallo, pues temen la luz del día y la mirada de los humanos. El que, de noche, en una llanura solitaria, se deja fascinar por la belleza de sus hijas y acepta entrar en su ronda, está perdido. Pero lo más frecuente es que sus danzas no tengan testigos; por la mañana se nota solamente en la hierba húmeda el rastro de sus pasos.
En
alta fantasía, generalmente los elfos no son hostiles a los humanos, ya que los consideran inferiores y de poca importancia. A menudo desprecian a la especie humana como inferior y bárbara, del mismo modo que algunos miran a los animales de compañía y otros animales. También hay elfos oscuros (svartalfer en la mitología nórdica), los cuales son retorcidos y malignos. Los elfos son enemigos de los orcos y goblins, y suelen estar permanentemente peleados con los enanos.

La literatura moderna y los elfos



Un elfo arquero
Los elfos son una raza fundamental dentro de la mayor parte de los mundos de fantasía medieval, apareciendo con frecuencia en la literatura
fantástica. Algunas obras en las que aparecen elfos son:
La hija del rey de los elfos de
Lord Dunsany
El Silmarillion y El Señor de los Anillos de J. R. R. Tolkien
Dragonlance de Margaret Weiss y Tracy Hickman
Los
Reinos Olvidados de R.A. Salvatore
El Ciclo de la Puerta de la Muerte de Margaret Weiss y Tracy Hickman
El Tapíz de Fionavar
Harry Potter de J. K. Rowling (donde son seres mágicos encargados de servir a los magos)
Saga
El Legado por Cristopher Paolini
Artemis Fowl por Eoin Colfer, con una visión futurista
Fenris el elfo de
Laura Gallego
El Valle de Los Lobos, el primer libro de la trilogía llamada Las crónicas de la Torre también de
Laura Gallego
En buena parte de estas historias son guerreros expertos, frecuentemente buenos arqueros. Típicamente son de tamaño humano, como los mitológicos. Al tiempo que los mitos se olvidaban los elfos se empequeñecieron en tamaño, para volverse poco mayores que los
duendes. Los elfos se conocen como seres altos y de una belleza salvaje, de ojos grandes y profundos como los de un gato y sus movimientos son precisos y elegantes cual felino. Tienen lunares en una de las palmas de las manos uñas en el dedo meñique de los pies partidas, rasgos de la cara bien definidos, limitados por unas orejas puntiagudas, al mezclarse con los Tolkien llegan a perder estas características siendo un poco más pequeños que los humanos con orejas normales salvo los lunares y forma de las uñas de los dedos meñique de los pies y el lunar en la planta del dedo meñique del pie derecho y su voz es dulce y fría a la vez que es cantarina. El comic book Elfquest de Wendy y Richard Pini fue un intento de evitar los clichés típicos de los elfos, localizándolos en un entorno inspirado por la mitología nativa americana.

Principales versiones modernas

En la Tierra Media de J. R. R. Tolkien


Artículo principal: Elfos (Tierra Media)
En las obras de Tolkien, los elfos o "Eldar o quendi" son seres de gran poder, sabiduría y belleza. Los primeros nacidos de los llamados hijos de Eru, ya que los humanos serían los segundos en llegar al mundo, son concebidos en la tercera canción con la cual se creó al mundo, como se cuenta en el Ainulindale. Estos despertaron por primera vez cuando Varda, un espíritu Valar, la Señora de los Cielos encendió las estrellas y despertaron en Cuiviénen, región costera al oriente del Mar Interior de Helxcar. Como lo primero que vieron fueron las estrellas las aman sobre todas las cosas y adoran a Varda. Estos seres son "inmortales", no pueden morir ni por enfermedad ni por vejez, aunque sí por violencia o, en casos demasiado extremos, por tristeza y así vuelven a las instancias de mandos donde esperan el fin de los tiempos. Para Tolkien, los elfos son seres poderosos, excelentes músicos y artesanos, aunque solo los Noldor entre ellos pueden superar la maestría de los Enanos en la metalurgia; Además los elfos fueron las primeras criaturas en crear un lenguaje hablado y escrito, y en muchos casos los idiomas de la Tierra Media derivan de ellos. En algunos momentos se alían con los humanos para enfrentar un enemigo común, pero por lo general prefieren tener poco trato con ellos. Según su obra, estos seres se encuentran atados al mundo, y en comparación con los humanos que tienen el don de labrar su propio destino, su destino esta ligado a la canción que creó al mundo y a toda su historia.

En Harry Potter


En la saga de Harry Potter aparecen los elfos domésticos, fieles sirvientes de magos y brujas de la alta sociedad mágica, obedeciendo incondicionalmente los deseos y órdenes de sus amos. Tienen poderes mágicos, y portan vestimentas sucias y descuidadas. Estos son reprimidos y consideraN una gran vergüenza ser liberados, pero pueden ser liberados si su amo les regala una prenda de vestir, como en el segundo libro de Harry Potter él se las ingenia para poner un calcetín en un libro y así liberar a uno. Hay tres principales en esta saga:
Dobby
Kreacher
Winky

En Warhammer Fantasy
Warhammer Fantasy es un juego de rol de la compañía Games Workshop, en él hay tres tipos de elfos:
Altos Elfos
Se autodenominan Asur, y fueron la segunda raza creado por los míticos
Ancestrales, después de los Hombres Lagarto. Son altos, esbeltos, ágiles, sabios y hábiles. Su raza está en decadencia, aunque aún conservan gran parte de su poder. Viven en Ulthuan, una isla en medio del Gran Océano, entre las tierras oscuras de Naggaroth y el Viejo Mundo, donde habitan los Hombres. La isla se divide en varios reinos autónomos, unidos por la figura del Rey Fénix, que actualmente es Finubar, y la Reina Eterna, cargo que recae en Alarielle, quienes co-gobiernan como una biarquía a los Asur.
Defendieron, junto a los Enanos, el mundo en los albores del tiempo, cuando el Caos quiso apoderarse de él. Las hordas de demonios del Caos fueron detenidas y los Elfos perdieron a su mayor héroe, Aenarion, que luchó contra las más terribles bestias demoníacas.
Sufrieron una guerra civil (la Secesión) cuando un grupo de Altos Elfos se corrompió. Entonces los Elfos Oscuros, como serían llamados, fueron exiliados. Ahora, grandes hechizos de inconmensurable poder mantienen a flote la isla de Ulthuan.
Elfos Oscuros
También llamados Druchii, son pálidos, morenos y crueles. Viven en Naggaroth, la Tierra del Frío, organizados en ciudades semi autónomas, y reina sobre los Druchii el Rey Brujo Malekith, hijo del héroe Aenarion, corrupto por su malvada madre Morathi. Ella inició en Ulthuan el culto a un dios del Caos, Slaanesh, y extendió el credo por todo el reino oriental de la isla. La Secesión fue la cruel guerra civil que terminó con la expulsión de los Elfos Oscuros a las inefables tierras de Naggaroth, donde esperan su venganza.
Su sociedad es despiadada. El asesinato es regla común y el Rey Brujo no se mete en las disputas familiares.
Elfos Silvanos
Cuando los Altos Elfos fundaron colonias en el Viejo Mundo, iniciaron relaciones amistosas con los Enanos. Pero una partida de guerra de los Elfos Oscuros atacó a los Enanos, y éstos no diferenciaron las dos razas, y comenzó la Guerra de la Barba entre Elfos y Enanos. Cuando terminó, con un resultado indeciso, aunque los Elfos fueron quienes se retiraron, algunos de ellos no quisieron dejar la tierra en que habían vivido. Se instalaron en profundos bosques y comenzaron a desarrollar creencias, lenguaje y tradiciones propias. Los Asrai, como se denominan, son rápidos, astutos, gustan de tender emboscadas en sus reinos forestales en el gran Bosque de Athel Loren, y son mezquinos y reservados. No permiten la entrada a sus reinos de nadie que no goce de su permiso, y si no es así, los intrusos mueren víctimas de las trampas o las flechas. Están en armonía con el bosque y se relacionan con los espíritus de los árboles.
Reinan en Loren Orión, encarnación de Kurnous, dios de la caza, y Ariel, encarnación de la madre tierra, Isha. Sus peores enemigos son los Hombres Bestia, seres mutados por los poderes del Caos que corrompen los bosques del mundo.

En Crónicas de la guerra de Lodoss (Record of Lodoss War)


Este Anime japonés muestra a los elfos en la tradición de Tolkien, y aparecen dos tipos de ellos.
Elfos de la luz
Viven en los bosques, son de aspecto y estatura humanos, incluso en el color de la piel, prácticamente lo que los diferencia de los humanos son sus orejas largas y puntiagudas, son hermosos, delgados y gráciles, viven varios siglos y envejecen muy lentamente, dentro de sus habilidades pueden invocar espíritus del agua, del viento, etc. Aunque tienen un carácter lúdico son buenos en el uso de las armas y se muestran como seres extremadamente celosos cuando se enamoran de un humano, a quien buscan proteger y nunca abandonarán, gustan de las danzas y la música, arte para el cual son muy habilidosos.
Su representante más característico es la elfa
Deedlit.
Elfos de la oscuridad
Son muy semejantes a los elfos de la luz, aunque los machos suelen ser narizones y sus dientes suelen estar convertidos en colmillos. Si bien la luz diurna no les ocasiona daño alguno generalmente prefieren la oscuridad de la noche, practican magia negra como son sacrificios, envenenamientos y son capaces de invocar espíritus y monstruos de la tierra, viven en constante lucha con los elfos de la luz y son extremadamente belicosos, tan pronto forman alianzas con humanos como luchan contra ellos.
El personaje principal de esta clase es la elfa
Pirotess.
En la traducción de España se les llama "duendes" a estos elfos, aunque con éste nombre aparece una tercera clase de duende el cual es muy pequeño, con aspecto infantil y con habilidades mágicas más sencillas que usa para engañar, tiene un carácter infantil y travieso, le gusta jugar bromas y apropiarse de cosas ajenas.

En El Legado





Aquí, los elfos son seres diestros con la magia, que tienen gran habilidad y fuerza, y nunca mueren de viejos. Esta última característica la obtuvieron de los dragones, pues antes vivían tanto como los humanos.
Cuando los elfos llegaron en sus barcos de plata a Alagaësia, entraron en Du Fyrn Skulblaka (la guerra con los dragones). Esta guerra comenzó cuando un elfo cometió el error de cazar a un dragón como si fuera un animal común y corriente. Los dragones, enojados, mataron al elfo. Pero esto no paró ahí, los dragones atacaron a los elfos y estos trataron de terminar con la guerra, pero no hallaron manera de comunicarse con los dragones. Y los elfos tuvieron que atacar para sobrevivir. Y esta guerra habría durado mucho más si un elfo llamado Eragon (que no es el protagonista de la saga) no hubiera encontrado un huevo de dragón.
Nadie sabe cómo apareció el huevo ahí, bueno el caso es que Eragon y su dragón terminaron con la guerra, pero ninguna de las razas se podían permitir otra guerra, pues acabarían destruyéndose mutuamente. Era inevitable que se iniciara otra guerra, y la única solución era vincular a las dos razas a través de la magia.
Crear el hechizo llevó nueve años, y cuando lo terminaron se reunieron los dragones y los elfos y pusieron el hechizo, fundiendo las armas de elfos y dragones. Los dragones ganaron el uso del lenguaje y otras herramientas de la civilización, y los elfos su longevidad. Luego, cuando llegaron los humanos, fueron añadidos al hechizo.

viernes, 10 de octubre de 2008

Los elfos de Tolkien II

ELFOS II: LOS ELFOS DE TOLKIEN


Los elfos de Tolkien, cuya imagen, algo distinta de los elfos originales, pertenecientes a la mitologóa nórdica, es la que se mantiene hoy en día , merecen un apartado propio dentro de los "Elfos"(generalizadamente).
En el mismo momento en que Valië Varda, Señora de los Cielos, volvió a encender nuevas y brillantes estrellas en el firmamento para estorbar las tinieblas de Melkor, despertaron junto al lago de Cuiviénen (el "agua del despertar"), los primeros hijos de Eru.
Como lo primero que vieron fueron las estrellas, estas son lo que más aman sobre todas las cosas, y veneran a Varda, llamándola Elbereth ("señora de las estrellas").
Y cuando la nueva luz penetró en los ojos de los elfos en aquel momento del despertar, permaneció allí, de modo que desde entonces brilló siempre en sus ojos.



Así pues, Eru, "el único", a quien los nacidos en la Tierra Media conocen como Ilúvatar, creó la raza más hermosa y más sabia que ha existido jamás.
Ilúvatar declaró que los elfos tendrían y crearían más belleza que cualquier otra criatura de la Tierra y que experimentarían la más sublime felicidad y la más profunda aflicción.

Serían inmortales, y siempre jóvenes, de modo que vivirían mientras viviera la Tierra. No conocerían jamás la enfermedad, pero sus cuerpos serían en sustancia como la Tierra y podrían ser destruídos, por la acción del fuego, o del acero en la guerra, ser asesinados o incluso morir de pena.

Su tamaño es más o menos el mismo que el de los hombres, quienes todavía no habían sido creados, pero serían más fuertes en cuerpo y espíritu y no se debilitarían con la edad, sino que se harían más abios y más hermosos.
Aunque menores en estatura y poder que los semidioses valar, los elfos comparten la naturaleza de esos poderes en mayor medida que los Segundos Nacidos.
Se dice que los elfos andan siempre envueltos en una luz que es commo el resplandor de la Luna que acaba de ponerse en los límites de la Tierra. Su cabello es como oro hilado, plata tejida o azabache pulimentado.
El sonido de su voz es variado, hermoso y sutil como el del agua. de todas las artes que practican las que más dominan son la oratoria, el canto y la poesía.
Los elfos fueron el primer pueblo de la Tierra en hablar mediante la voz, y ninguna criatura terrena cantó antes que ellos.
Con justicia se llamaban quendi, "los hablantes", pues ello fueron los maestros de las palabras.

Algunos fueron capturados, en esos primitivos días, por los oscuros cazadores de Melkor, y, por las lentas artes de la tortura, transformados y corrompidos. Así crió Melkor la raza de los Orcos.

Luego llegó el Vala Oromë, quien casi por accidente se topó con ellos en uno de sus acostumbrados viajes por la Tierra Media. Enterados los Valar del despertar de los Quendi, tan largamente esperado, convinieron (a pesar de los reparos de Ulmo) traerlos a Valinor, pues deseaban su compañía. Así, Oromë volvió a Cuiviénen y los instó a acudir al llamado de los Valar. Al principio, los Elfos se negaron, pues temían a los Valar (hacía poco había ocurrido la cataclísmica Batalla de los Poderes, en la que se destruyó Utumno), pero, tras enviar de embajadores a Ingwë, Finwë y Elwë, se convencieron. Unos pocos se negaron a emprender el viaje al Oeste, y estos fueron los Avari ("renuentes"). Los que emprendieron el Gran Viaje fueron llamados por Oromë Eldar ("el pueblo de las estrellas", nombre originalmente aplicado a todos los Elfos).

En el largo camino, el primer grupo (el más reducido) era conducido por Ingwë. Eran los Vanyar (los hermosos elfos). Llegaron los primeros a Valinor, y se sientan junto a los Valar. El segundo grupo, conducido por Finwë, eran los Noldor, amados de Aulë. Amaban la sabiduría y el conocimiento. Eran graves, más inclinados a la piedad que a la risa. El tercer grupo (el más numeroso) era el que iba más atrás. Por eso se los llamó Teleri ("los rezagados"). Eran conducidos por Elwë y su hermano Olwë.

Al llegar cerca del Anduin y ante las Montañas Nubladas, algunos de los Teleri decidieron quedarse en los grandes valles y bosques. Fueron los Nandor, regidos por Lenwë. Los demás cruzaron las montañas y Eriador hasta llegar a Beleriand. Mucho después, algunos Nandor llegarían también a Beleriand, guiados por Denethor, hijo de Lenwë. Habitarían en Ossiriand. Estos fueron los Laiquendi, los Elfos Verdes.

Pero mientras los Vanyar y los Noldor fueron llevados a Aman sobre Tol Eressëa, la mayoría de los Teleri permanecieron en la Tierra Media. Algunos por buscar a su señor Elwë (quien se había perdido en Nan Elmoth cautivado por Melian) y otros (los Falathrim, los elfos de las costas, con Círdan al mando), convencidos por el Maia Ossë. El resto de Teleri se embarcó al Oeste conducidos por Olwë y finalmente vivieron en Alqualondë, mientras que los Noldor viveron en Tirion. Todos los Elfos que llegaron al Reino Bendecido fueron llamados Calaquendi ("Elfos de la luz"), Amanyar ("los de Aman") y Tareldar ("Altos Elfos"); mientras que los que permanecieron en la Tierra Media fueron los Moriquendi ("Elfos de la oscuridad") o Umanyar ("los que no son de Aman").

Durante varias edades vivieron en bienaventuranza en el reino de los Valar, hasta que, tras el desencadenamiento de Melkor, ocurrieron disensiones entre los Noldor que, junto con el asesinato de Finwë y el robo de los Silmarils, culminó con la rebelión de los Noldor, encabezada por Fëanor, hijo de Finwë.

Fue así que la mayoría de los Noldor abandonaron Aman y regresaron a la Tierra Media en pos de Morgoth y las joyas, tras robarles las naves a los Teleri de Alqualondë y matar a gran parte de ellos. Un resto de Noldor permaneció en Tirion al mando de Finarfin, hijo de Finwë, junto con los Vanyar y el resto de Teleri.

En la Tierra Media los Noldor convivieron con los Sindar (los Teleri que se quedaron en Beleriand, gobernados por Thingol [Elwë] y Melian) y padecieron mucho en sus guerras contra el oscuro poder de Morgoth. Dos matanzas más de Elfos por Elfos ocurrieron en el transcurso de estas guerras: en el Reino de Doriath y en las Desembocaduras del Río Sirion. Finalmente, todos los reinos élficos cayeron uno tras otro y los Elfos, junto con los Edain, los Hombres aliados suyos, se vieron en la necesidad más extrema. Así se cumplía la Maldición de Mandos, proferida por este Vala tras la rebelión noldorin. Finalmente, Eärendil el Medio Elfo, casado con Elwing (ambos frutos de las dos uniones de Hombres y Elfos ocurridas hasta entonces), navegó al Extremo Occidente en busca de la ayuda de los Valar. Esta llegó, y tras la Guerra de la Cólera Morgoth fue vencido y expulsado del mundo y la Primera Edad del Sol llegó a su fin. A los Noldor se les permitió regresar a Valinor y muchos lo hicieron. Pero algunos (entre ellos Celeborn de Doriath, su esposa Galadriel, descendiente de Finwë, Círdan el constructor de barcos, y Gil-Galad, último rey noldorin) decidieron permanecer en la Tierra Media. A ellos también les alcanzó la Profecía de Mandos, pues de estos Elfos se dijo que conocerían la larga derrota y se volverían como sombras de arrepentimiento antes que dominara la raza más joven. Así, permanecieron durante largas edades en la Tierra Media, cada vez más alejados del mundo y de la creciente humanidad, reinando algunos de ellos lejos del mar en bosques y montañas sobre gentes que eran casi todas Elfos Silvanos.

Durante la Segunda Edad, los Noldor fueron engañados por Sauron, siervo de Morgoth, y forjaron los Anillos de Poder, regidos por el Anillo Único de Sauron. Tras darse cuenta del engaño, hubo guerra entre Sauron y los Elfos en Eregion. Un resto de Noldor se refugiaron en Imladris con Elrond, hijo de Eärendil. Gil-Galad y Círdan permanecieron en Lindon y los Puertos Grises, gobernando a otra porción de Elfos. En todo otro lugar Sauron extendió su oscuro dominio. Esos fueron los Años Oscuros en la Tierra Media. Finalmente, con la llegada de los Dúnedain de Númenor se estableció la Última Alianza de Elfos y Hombres, y lograron derrotar a Sauron, quien, tras la pérdida del Anillo Único, desapareció de las tierras del Oeste.


Durante la Tercera Edad, los Elfos de la Tierra Media fueron menguando cada vez más, mientras los Hombres se multiplicaban en todas partes. Gracias al poder de los Tres Anillos élficos (poder que permanecía debido a que el Anillo Regente no había sido destruido), pudiero
n preservar sus ambientes (Rivendel y Lothlórien) del deterioro del tiempo, y mantenerlos como imágenes inmutables del pasado esplendor. Pero los Elfos vivían de recuerdos y no intentaron nada nuevo. Al final de esa edad, cuando en la Guerra del Anillo Sauron fue definitivamente vencido al destruirse su Anillo, los Señores Elfos (como Elrond, Glorfindel, Celeborn y Galadriel) intervinieron relativamente poco, limitándose a aconsejar, curar y dar algunos regalos y dones.

Tras la destrucción del Único, los Tres Anillos perdieron su poder. Los lugares mantenidos por ellos se deterioraron rápidamente y el mundo se volvió viejo y gris para los Primeros Nacidos. Así, poco después de la Guerra, gran parte de los Noldor (y posiblemente de Silvanos de Lórien y el Bosque Negro) se embarcaron en los Puertos Grises rumbo al Reino Bendecido, lejos de los círculos del mundo, para no regresar jamás.

Hay unos pocos Eldar que tal parece que permanecieron indefinidamente en la Tierra Media, o al menos no se nos dice cuándo fue que la abandonaron por última vez: entre ellos, Celeborn, Thranduil, rey de los Elfos del Bosque Negro, y Círdan, señor de los Puertos Grises. Además están los hijos de Elrond: Elladan y Elrohir, y también una significativa porción de Elfos Silvanos. Y no debemos olvidar a los Elfos salvajes, los antiguos Avari, que, aunque ninguna historia los menciona, posiblemente siguieron morando en las extensas regiones a lo largo y ancho de la Tierra Media.


Así, durante la Cuarta Edad y el Dominio de los Hombres posiblemente hayan habido encuentros furtivos entre los Hombres y esta antigua raza, convertidos ya en un pueblo rústico,

amante de los bosques, la luna y las estrellas. Algo de esto nos lo adelanta el autor de El Señor de los Anillos cuando narra que Frodo, al contemplar a Galadriel poco antes de la despedida en Lórien, la ve "ya como los hombres de tiempos ulteriores vieron alguna vez a los Elfos: presentes y sin embargo remotos; una visión de aquello que la corriente incesante del tiempo había dejado atras".

Información sacada de http://hijadeladiosa.blogspot.com/ .

domingo, 14 de septiembre de 2008

Los elfos de Tolkien I

LOS ELFOS EN EL MUNDO DE TOLKIEN

ELFOS DE LA LUZ








La leyenda del Gran Viaje cuenta que la mayoría de los vanyar, noldor y teleri alcanzaron las costas de las Tierras Imperecederas en la época de los Árboles de los valar. Una vez allí habitaron Eldamar y fueron instruídos por los Poderes de Arda, los valar y su pueblo, los maiar.Los elfos se hicieron más sabios y más nobles, y aprendieron muchas cosas: a elaborar joyas, a trabajar los metales preciosos y a construir ciudades majestuosas, así como las artes de la música y el lenguaje.Se les llamó Elfos de la Luz porque brillaban tanto en cuerpo como en espíritu y, de todos los pueblos del interior de los Círculos del Mundo, eran los más hermosos.






ELFOS DE LOS BOSQUES


En la mayoría de las zonas boscosas situadas al este de las Montañas Nubladas que no habían quedado arrasadas como consecuencia de las fechorías de Morgoth y Sauron, vivía lo que quedaba de los Avari, el pueblo que se había negado a emprender el Gran Viaje hacia occidente. Ese pueblo, cuyos componentes eran los elfos de los bosques o elfos silvanos, estaba muy mermado desde que haía crecido el poder de Morgoth en el este.Para sobrevivir hubieron de aprender a moverse en los bosques, ocultándose de sus enemigos.No constituían un pueblo poderoso, como sus parientes los eldar, pero eran superiores a los hombres y a todas las razas que los sucedieron.Aunque las historias de Arda dicen poco acerca del destino de los elfos silvanos, y se ocupan fundamentalmente de los eldar, muchos relatos hablan de los dos reinos de elfos menores.En la Segunda Edad del Sol, el señor sindar Thranduil abandonó Lindon, atravesó las Montañas Nubladas y descubrió muchos elfos en el Gran Bosque Verde (que luego se llamó Bosque Negro).Allí, Thranduil fue coronado rey de estos elfos. De modo similar, los elfos de los bosques de Lothlórien convirtieron en reyes del Bosque de Oro a Galadriel, la noble noldor y a Celeborn, el señor sindar.









ELFOS DEL ESTE



En la época en que se volvieron a encender las estrellas, todos los elfos vivían en el este de la Tierra Media, bajo la sombra de las Orocarni, las Montañas del Este, y a orillas del gran mar interior de Helcar.Pero luego, el Señor de los Bosques, el cazador Oromë de raza valarian, se presentó ante ellos con un llamamiento para que abandonaran aquella tierra de aguas cristalinas iluminadas por las estrellas y se trasladaran a un territorio situado más allá de las montañass y al otro lado del gran mar, donde encontrarían la luz eterna y una gran felicidad.Muchos escucharon el llamamiento, se trasladaron a occidente y pasaron a ser llamados elfos del oeste, pueblo del Gran Viaje y eldar.Los que se quedaron fueron denominados elfos del este o Avari ("los renuentes"), que temían el Gran Viaje.Posteriormente fueron llamados también elfos silvanos o elfos de los bosques. Tenían predilección por la luz de las estrellas y por el sonido de las aguas de Cuiviénen, y aunque en las sombras del bosque podían ocultarse muchas maldades, sentían por los kelvar y los olvar un cariño que les impedía abandonarlos a cambo de la seguridad de la luz.Así pues, se quedaron y su número fue disminuyendo, o al menos, eso parecía a ojos de los hombres que llegaron después, pues raras veces veían a estos elfos, y el poder que pudieran tener permanecía intimamente ligado al crecimiento de las cosas. Se mantenían ocultos porque, mientras el poder de Melkor siguiera en vigente, la única posibilidad que tenían era vivir en secreto.eborn, el señor sindar.


ELFOS DEL MAR


De todos los elfos, los del tercer linaje, los Teleri, eran los que más amaban los mares de Ulmo, el Señor del Océano, y los que vivieron por más tiempo en las costas de Belegaer, el mar de Occidente. Eran asimismo los más versados en temas marítimos, por lo cual recibieron el nombre de elfos del mar. Ossë, el maia de las aguas turbulentas, les enseñó a construir barcos y fueron los primeros en surcar las aguas.La esposa de Ossë era Uinen, Señora de la Calma, y ambos iniciaron a los elfos del mar en los secretos de la vida marina, tanto de los peces como de las plantas, las grutas y los tesoros de bellísimas piedras y perlas.Así, los elfos del mar navegaron en los navíos más hermosos, cuya forma y color reproducían los de los grandes cisnes de Ulmo, que otrora los condujeran a las costas de Eldamar. Y en las Tierras Imperecederas surcan las aguas y cantan con voces que recuerrdan el susurro del mar, pues conocen su lenguaje, que es demasiado sutil como para ser comprendidoni siquiera por las más sabias razas de los hombres de la Tierra.





ELFOS DEL OESTE








En la época del despertar de los elfos partió de occidente un gran mensajero, el Valar Oromë, que ofreció a los elfos una tierra de luz eterna. Algunos decidieron emprender el viaje hacia poninete y fueron llamados elfos del oeste o Eldar.Los que prefirieron quedarse fueron los denominados elfos del este o Avari.











ELFOS GRISES


De todos los úmanyar, los elfos del Gran Viaje que no llegaraon a ver la luz de los Árboles, los más poderosos eran los Sindar o elfos grises.Este pueblo estaba gobernado por un elfo que sí había visto la luz, y estaba protegido por una doncella de los Poderes que crearon los Árboles. Era Elwë Singollo, que en la lengua d esus súbditos se llamaba Elu Thingol o Mantogrís.Thingol era el más alto de los elfos y tenía el cabello plateado. Su esposa eran Melian la Maia, y mucho tiempo antes de la salida del Sol ambos fundaron un reino en el bosque de Doriath y construyeron una gran ciudad llamada Menegroth.Mientras Melian fue su reina y Thingol vivió los sindar fueron un pueblo próspero y feliz, pero cuando Thingol perdió la vida en la guerra de las Joyas y su reina partió, el hechizo se rompió.



ELFOS OSCUROS



Los llamados elfos oscuros eran aquellos que no contemplaron jamás la ennoblecedora luz de los Árboles de los Valar.Se trataba de los avari, los elfos silvanos del este, del Bosque Negro y de Lothlórien, y de los eldar que no llegaron a terminar el Gran Viaje a las Tierras Imperecederas: los nandor, los laiquendi ("elfos verdes"), los falathrim y los sindar ("elfos grises"); y habitaron Beleriand hasta el fin de la Primera Edad del Sol, época en la que todos los reinos élficos de esa zona se perdieron en el mar.Los elfos oscuros, o moriquendi, eran considerados un pueblo muy inferior a los altos elfos de Eldamar , es decir, los vanyar, noldor y teleri. Sin embargo, a juicio de los hombres, estos elfos eran seres mágicos y superiores.También eran más sabios, más fuertes y más hermosos que los hombres, y en sus ojos brillaba siempre la luz de las estrellas.Fueron estos elfos los que en los primeros Años del Sol enseñaron a hablar a los hombres, entre muchas otras artes y oficios.Se dice que tanto los nandor como los laiquendi adquirieron una capacidad para adaptarse a los bosques muy superior a la de cualquier otra criatura viviente.Los falthrim fueron los primeros constructores de barcos de la Tierra Media, y los mejores marineros.Los sindar, que estaban gobernados por un rey eldar y una reina maia, fundaron el más hermoso reino de la Tierra Media.En la Segunda Edad del Sol, después del hundimiento de Beleriand, los altos elfos de la Tierra Media crearon nuevos reinos élficos a los que llegaron numerosos elfos silvanos procedentes del este y del norte.De estos nuevos reinos, los de Lindon, Rivendel, el Bosque Negro y Lothlórien, sobrevivieron hasta la Cuarta Edad, pero según relata "El Libro Rojo de la Frontera Oeste", los altos elfos cindujeron entonces los navíos blancos de los elfos a las Tierras Imperecederas.Y, si bien en la Tierra Media hubo elfos oscuros durante largo tiempo, todos sus reinos se desintegraron y se convirtieron en un pueblo errante de poder cada vez menor.



ELFOS PROFUNDOS



De todos los elfos, los que más aparecen en las canciones de los hombres son los Noldor, quienes reciben el nombre de elfos profundos por el gran conocimiento de la artesanía que les transmitió Aulë, el herrero valar, hacedor de las montañas en las Tierras Imperecederas.En Eldamar, estos elfos se complacían realizando construcciones con piedra que extraín de profunda excavaciones. Ellos fueron los primeros en tallar gemas élficas.Los elfos profundos eran bien conocidos por los hombres, pues fueron los únicos calaquendi que regresaron a la Tierra Media después de la llegada de aquellos, y llevaron a cabo grandes acciones, tanto para bien como para mal.Fueron, asimismo, los creadores de las Grandes Joyas, los Silmarils, y los forjadores de los Anillos de Poder.


ELFOS SILVANOS



En las edades que siguieron a la aparición del Sol y la luna, una gran parte de los afables elfos de los bosques se fueron trasladando hacia occidente.Descendían de los avari, los elfos que en la epoca de la luz de las estrellas desoyeron el llamamiento de los valar y no emprendieron el Gran Viaje.En las Edades del Sol fueron llamados elfos silvanos, pues la mayoría vivían en bosquesy eran un pueblo tribal que no construyó ciudades ni tuvo reyes.No obstante, en los años que siguieron a la Primera Edad del Sol, los altos elfos noldorin y sindarin se hallaban muy mermadosy adoptaron elfos silvanos como súbditos para engrosar sus reinos.De este modo, los elfos silvanos, aprendieron mucho de la lengua y la cultura de los altos elfos, así como numerosas artes procedentes de las Tierras Imperecederas.Durante un tiempo y bajo este dominio, fueron un pueblo fuerte y próspero.Los más poderosos y hermosos eran los gobernados por Celebron y Galadriel, en el Bsoque de Oro de Lothlórien, pues Celeborn, que estaba emparentado con Thingol, era uno de los más destacados señores de los sindar, y Galadriel era hija del rey supremo de los noldor, que se habían quedado en las Tierras Imperecederas y, por lo tanto, la más noble de los elfos de la Tierra Media.Celebron y Galadriel hacían frente a los poderes malignos en el Bosque de Oro, y así los elfos silvanos conservaron la prosperidad, pese a todas las vicisitudes de la Tercera Edad, ya que fueron atacados en tres ocasiones.Eran también llamados Galadrim, "genes de los árboles", y hasta que la reina Galadriel no partió finalmente alas Tierras Imperecederas, no empezó a apagarse la luz y la gloria del Bosque de Oro.Se dice asimismo que el Gran Bosque Verde(que luego se llamó Bosque Negro) durante la Segunda, Terrcera y Cuarta Edad del Sol albergó también el reino del bosque gobernado por el señor sindar Thranduil. La ciudad oculta de los elfos silvanos de Thranduil era hermosa y mágica, pues constituía una reproducción a pequeña escala del antiguo reino sindar de Meregoth, en su tiempo la más hermosa ciudad de la Tierra Media.Una parte de su belleza habría perdurado y soportado las invasiones de la Tercera Edad, incluída la batalla bajo los árboles de la Guerra del Anillo.Se dice que en la Cuarta Edad el hijo del rey condujo a una parte de los elfos silvanos de este reino a los bosques de Ithilien, en Gondor.El príncipe se llamaba Legolas y llegó a ser señor de los elfos de Ithilien.Este pueblo prosperó también durante un tiempo, pues Legolas era el elfo que había cobrado fama en la Guerra del Anillo y había luchado en las batallas de Cuernavilla, Pelargir y los Campos de Pelennor.Pero aunque Legolas gobernó el nuevo reino durante muchos años de la Cuarta Edad, al cabo de un tiempo, junto con su gran amigo , Gimli el Enano, condujo un navío élfico a las Tierras Imperecederas.


ELFOS VERDES



Los elfos verdes vivieron en la última Edad de la Luz de las Estrellass y la Primera Edad del Sol en Ossiriand, región del reino perdido de Beleriand. En alto élfico eran llamados Laiquendi, y vestían prendas de color verde para pasar inadvertido a los ojos de sus enemigos en el bosque. No eran un pueblo notable ni poderoso, pero gracias a su conocimiento de la tierra lograron sobrevivir, mientras que los poderosísimos eldar sucumbieron ante Melkor y sus siervos.En su versión literaria moderna, basada en gran parte en los elfos de Tolkien, son longevos (pueden vivir milenios) y tienen poderes mágicos, que usan para proteger la naturaleza. Se cuenta que la raza élfica ha precedido a la Humanidad en un gran número de milenios. Viven en sociedades análogas a las humanas, con reyes a quienes están sometidos. Aman el juego, la danza y el canto. A menudo pasan la noche entera en rondas infatigables que sólo interrumpe el canto del gallo, pues temen la luz del día y la mirada de los humanos. El que, de noche, en una llanura solitaria, se deja fascinar por la belleza de sus hijas y acepta entrar en su ronda, está perdido. Pero lo más frecuente es que sus danzas no tengan testigos; por la mañana se nota solamente en la hierba húmeda el rastro de sus pasos.En alta fantasía, generalmente los elfos no son hostiles a los humanos, ya que los consideran inferiores y de poca importancia. A menudo desprecian a la especie humana como inferior y bárbara, del mismo modo que algunos miran a los animales de compañía y otros animales. También hay elfos oscuros, svartalfer en la mitología nórdica, los cuales son retorcidos y malignos. Los elfos son enemigos de los orcos y goblins, y suelen estar permanentemente peleados con los enanos.




Informacion e imagenes sacadas del blog HIJA DE LA LUNA